Solo la mitad de las personas llama al servicio de urgencias médicas cuando se manifiestan los síntomas del ACV (Accidente CerebroVascular). Saber reconocerlos y solicitar atención profesional inmediata aumenta las posibilidades de recuperación y disminuye las de secuelas.
Para contextualizarnos un poco, solo en la Argentina el ACV causa 18 mil muertes por año, es la primera causa de discapacidad y es la segunda causa de muerte en el país. Por cada 100.000 habitantes, 44,6 sufren un ataque cerebro vascular que les provoca la muerte. Sin embargo, no todos saben detectar un ACV ni cómo deberían actuar en esa situación. Por eso, te contamos cuáles son los cuatro pasos a seguir para ayudar a alguien que sufre uno y, así, minimizar sus secuelas.
1 – Aprendé a reconocerlo a través de sus síntomas
- Adormecimiento de una parte del cuerpo (la mitad de la cara, un brazo o una pierna).
- Dolor de cabeza intenso y no habitual.
- Vértigos.
- Mareos.
- Dificultades para hablar y comprender.
- Pérdida total o parcial de la visión.
- Dificultad para caminar.
- Pérdida del equilibrio.
- Dificultad para coordinar movimientos.
2 – Asegurate de que se trata de un ACV
pidiéndole que sonría, que levante ambos brazos y que repita una frase simple. Observá si tiene dificultades para cumplir alguna de esas consignas. Si las tiene, es altamente probable que se trate de un accidente cerebrovascular. Pero, ante la menor duda, pasá al siguiente paso.
3 – Una vez detectado, llamá a Urgencias.
4 – Evitá que la persona se quede dormida y no la mediques
La prevención del ACV está -en gran medida- en tus manos
- Hipertensión arterial. Adoptar hábitos saludables es fundamental para reducir la presión arterial elevada.
- Triglicéridos y colesterol elevados. Podés prevenirlos disminuyendo la ingesta de grasas saturadas, azúcar y sal. Lo ideal es acudir a un nutricionista para que diseñe una dieta acorde a tu caso.
- Tabaquismo. Dejar de fumar, además de minimizar las posibilidades de padecer un ACV, tiene múltiples beneficios para la salud.
- Obesidad abdominal y sedentarismo. Está demostrado que la actividad física practicada con regularidad reduce el riesgo de cardiopatías coronarias y accidentes cerebrovasculares, diabetes de tipo II, hipertensión, cáncer de colon, cáncer de mama y depresión. Al realizar actividad física, tené en cuenta estas recomendaciones.
- Causas cardíacas, como arritmias o fibrilación auricular. Se diagnostican a través de chequeo físico y electrocardiograma. Pueden ser tratadas por un especialista.
- Consumo excesivo de sal. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los adultos deberían consumir menos de cinco gramos de sal por día. En Argentina, el promedio es alarmarte: no baja de los 12 gramos. Podés disminuir la ingesta de sal reemplazándola por hierbas al condimentar tus comidas y consumiendo productos reducidos en sodio.
- Consumo excesivo de alcohol. Se aconseja no beber. Pero, en caso de hacerlo, solo de manera moderada y lenta. Es recomendable, además, alternar una copa de alcohol con otra de agua, comer antes y durante la ingesta, y no mezclar su consumo con otras bebidas alcohólicas.
- Diabetes. Para la diabetes tipo I no existe ningún método eficaz de prevención hasta el momento. En cambio, está comprobado que la tipo II, al estar relacionada con la obesidad, se puede evitar adoptando hábitos de vida saludables.
