Las altas temperaturas de la época pueden ser muy peligrosas para los abuelos. Es importante tener en cuenta ciertos tips para evitar golpes de calor o deshidratación.
Uno de los motivos más comunes por los que se internan los adultos mayores durante el verano, es la deshidratación. «Hay que entender que son personas que tienen disminuida la sensibilidad a la sed. Por lo tanto, no tenemos que esperar que nos pida agua porque en ese caso ya estamos en un estado de deshidratación que no se tiene que profundizar», advirtió la referente del Programa de Atención Integral del Adulto Mayor del PRIS, doctora Nilda Roldán. Y aconsejó ofrecerles agua a lo largo del día o, en su defecto, licuados de fruta, agua de compotas, jugos naturales. (ver Hidratación: 5 consejos para tomar más agua)
Al igual que un niño o un joven, los abuelos deben tomar al menos dos litros de agua por día. Llegar a casa e hidratarse y cargar una botella con agua al salir, es siempre una buena idea si se tiene en cuenta que muchos de ellos también sufren de hipertensión.
Por otro lado, no hay que olvidar las lesiones que puede producir el sol durante el verano. Es por ello que, para protegerse de los rayos ultravioleta, se aconseja a los abuelos usar un sombrero o gorra, vestir ropa clara y de algodón, realizar actividades recreativas cuando el sol no está en su máxima intensidad, es decir hasta las 10 de la mañana y luego de las 17 horas.
Sin embargo, los cuidados no finalizan allí. La piel y los ojos son dos partes importantes: se debe usar protector solar con factor 50 en adelante y reforzar cada dos horas, además salir a la calle con anteojos de sol.
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